MOSCA DOMÉSTICA
Nombre Cientifico: Musca domestica
Clase: Insecta
Orden: Diptera
Familia: Muscidae
La mosca doméstica o común es una especie de díptero braquícero de la familia Muscidae. Los adultos pueden llegar a medir cerca de 5-8 mm de longitud y 13 a 15 mm de envergadura alar.
Cada hembra puede poner cerca de 8.000 huevos blancos, de unos 1,2 mm de longitud. En las siguientes 24 horas las larvas eclosionan y comienzan a devorar restos orgánicos ricos en nutrientes.
Prefieren los bordes y las esquinas o los objetos delgados para descansar. En entornos interiores permanecen sobre el suelo, paredes y cielo raso durante el día. Afuera, permanecen en las plantas, la tierra, las cercas de alambre, las canecas de basura, etc. Por la noche, los sitios usuales donde se encuentran son las áreas cercanas a fuentes de comida y entre cinco y 15 pies fuera de la tierra.
La Mosca Doméstica y Enfermedades:
La mosca doméstica es reconocida por transmitir enfermedades contagiosas. Esta mosca colecciona patógenos en sus patas y boca; lo hace cuando la hembra deposita sus huevos en materias orgánicas como las heces, la basura y los cuerpos muertos de los animales.
Esta mosca porta los gérmenes de las enfermedades en sus patas y en los pequeños pelos que cubren su cuerpo. Sólo le toma unos cuantos segundos transmitir esos patógenos a la comida o a las superficies que toca. Las moscas domésticas adultas (7 a 9 mm) se nutren de líquidos ricos en azúcares y proteínas que ingieren con su boca chupadora. Si el substrato está seco, vomitan sobre él para disolver los nutrientes. Este comportamiento y la anatomía de sus patas hacen de las moscas vectores mecánicos importantes de muchos organismos patógenos.
Las enfermedades transmitidas por las moscas domésticas incluyen tifus, cólera y disentería. Otras enfermedades transmitidas por estas moscas incluyen la salmonella, ántrax y tuberculosis. La mosca doméstica también es conocida por portar los huevos de las parásitos de las lombrices.
CONTROL DE MOSCAS
Un buen programa de control o de manejo integrado de moscas será aquel en el cual se combinen medidas higiénico-sanitarias, modificaciones del medio, técnicas de exclusión, trampas, larvicidas, insecticidas adulticidas, cebos, etc. de modo tal que los resultados obtenidos sean satisfactorios, duraderos, económicos y que tengan en cuenta la preservación del medio ambiente.
Inspección: Una adecuada inspección del sitio donde se encuentra el problema para establecer el origen de la infestación, identificar las condiciones higiénico sanitarias que permiten la multiplicación de las moscas, determinar las medidas de exclusión posibles, seleccionar productos químicos (insecticidas residuales y/o larvicidas, cebos, feromonas, reguladores de crecimiento, etc.), usar trampas de luz UV, adhesivas, utilizar enemigos naturales, comprometer a las personas involucradas (habitantes, propietarios, afectados, autoridades municipales o sanitarias, etc.), y programar el monitoreo de los resultados de las acciones implementadas son, en resumen, las pautas que deben considerarse para poder realizar un positivo y duradero control de moscas. También se debe inspeccionar las malas condiciones higiénicas, derrames de líquidos cargados de sustancias orgánicas, desperdicios de alimentos mal acondicionados, falta de un sitio apropiado para juntar la basura, rutinas inadecuadas de almacenamiento y evacuación de desperdicios, favorecen que las moscas se instalen, se multipliquen y se dispersen sin medida.
Modificación del medio:
Es el conjunto de medidas tendientes a producir una alteración profunda y permanente en el ámbito donde se desarrolla la plaga a fin de reducir sus posibilidades de multiplicación y de supervivencia. Las moscas necesitan un medio con elevada humedad (70 % como mínimo) y rico en matera orgánica en descomposición para colocar sus huevos y asegurar el buen desarrollo de sus descendientes. Dicho de otra manera, cualquier material en descomposición es aprovechada por las moscas para multiplicarse.
La abundante disponibilidad de materia fecal (perros, gatos, palomas, caballos, pañales, etc), basuras, residuos orgánicos, animales muertos, residuos de industrias alimenticias, granjas porcinas y avícolas, mataderos, residuos domiciliarios, etc. son focos de multiplicación de moscas especialmente con temperaturas estivales y favorecidos notablemente por las lluvias.
Las estrategias de control a seguir surgen naturalmente del análisis de cada situación. Deben detectarse y neutralizarse, dentro de lo posible, todas las causas determinantes de la presencia de las moscas, o sea, debe modificarse el lugar de modo tal que se eliminen o, por lo menos se minimicen, todos aquellos elementos que sirven de sustrato para la multiplicación o para la alimentación de las moscas. Medidas tales como: Cambiar las rutinas de limpieza; modificar estructuras, los vertederos y desagües para evitar acumulaciones de desechos; utilizar recipientes herméticos para los desperdicios; redefinir los métodos y la frecuencia de los procesos de acumulación y eliminación de residuos; incrementar la frecuencia de recolección de residuos; disponer de suficiente cantidad de basureros; tener una estrategia segura de manejo de animales muertos tanto en granjas o muertos en las calles (perros u otros animales); acequias limpias; etc., son sólo algunos ejemplos de posibles acciones a tener en cuenta.
Técnicas de exclusión.
La exclusión es una estrategia de gran utilidad para evitar la entrada de las moscas a las áreas que se necesita proteger, pero no es suficiente. La colocación de mallas mosquiteras metálicas o plásticas en puertas, ventanas, y otras aberturas, la instalación de cortinas hechas con diferentes materiales, cortinas de aire que impiden la entrada de polvo y de insectos en lugares donde casi es imposible mantener las puertas cerradas (ej.: supermercados e hipermercados), son algunos ejemplos.
Estas medidas deben complementarse en interiores con el uso de insecticidas, preferentemente aerosoles, o con trampas de luz para eliminar a las pocas moscas que pudiesen colarse en los locales protegidos, sobre todo cuando se trata de establecimientos procesadores de alimentos, carnicerías, etc. En exteriores las medidas de exclusión se combinan con la aplicación de cebos o termoniebla para eliminar moscas adultas, modificando las condiciones que determinan focos de producción de moscas: manejo de basurales, por ejemplo.
Trampas de luz ultravioleta.
Son elementos físicos para la lucha directa contra las moscas adultas. Primeramente eran dispositivos eléctricos que electrocutan a los insectos atraídos por luz ultravioleta. Este sistema es efectivo pero no es específico, atrae a diferentes tipos de insectos, incluso a las moscas, los que al electrocutarse explotan dispersando en forma incontrolada sus restos aún fuera del aparato y con riesgo de caer sobre personas y/o de contaminar los alimentos tanto en restaurantes como en establecimientos industriales, carnicerías o supermercados.
Actualmente y sobre el mismo principio de atracción con luz ultravioleta funcionan otros dispositivos que en lugar de eliminar a los insectos por electrocución, los atrapan en papeles con adhesivos fácilmente descartables, diseñados precisamente para evitar los inconvenientes de los primeros equipos mencionados.
Existen diferentes marcas y modelos adaptados a viviendas, pequeños establecimientos y grandes industrias. Hay equipos con placas adhesivas y equipos discretos para comedores, salones, etc.
Control químico.
Insecticidas: La principal acción para luchar contra las moscas sigue siendo el uso de productos químicos insecticidas. Actualmente es posible encontrar numerosos productos que de diferentes formas pueden ser utilizados para lograr resultados efectivos y a largo plazo evitando la aparición de resistencia de las moscas a los insecticidas.
Los productos de utilidad se agrupan según su modo de acción sobre las moscas. Existen productos para matar moscas adultas y que pueden aplicarse como: aspersiones residuales, termoniebla, niebla fría, aerosoles, cebos sólidos, cebos líquidos aplicables como pintura o como aspersión, etc.
Los productos tradicionalmente neurotóxicos (piretroides) son los más utilizados para el control de adultos, mientras que los reguladores de crecimiento y los inhibidores de quitina, son los más adecuados para el control de larvas y los que tienen menor riesgo de favorecer el desarrollo de resistencia. También se han difundido recientemente con mucho éxito las sustancias llamadas feromonas que se utilizan en los cebos insecticidas para el control de moscas adultas.
Larvicidas: Por otra parte hay productos específicos para controlar las larvas de las moscas que deben ser aplicados sobre el sustrato donde éstas se multiplican. Para ello hay formulaciones líquidas, en polvo o pueden actuar sobre las larvas de moscas, luego de haber sido ingeridos por aves o ganado en su alimento pasan por el tracto gastrointestinal sin ser alterados apareciendo luego en los excrementos donde actúan sobre las larvas, tal es el caso de ciromazinao del metoprene, mientras que otros son aplicados directamente sobre el sustrato (estiércol) como por ejemplo el triflumurón.
Cebos: Los cebos están compuestos por una mezcla de sustancias que atraen a las moscas y un elemento que las elimina. Los atrayentes pueden ser alimentos muy apetecibles para las moscas o productos químicos llamados feromonas.
Las feromonas son sustancias específicas producidas naturalmente en los insectos y sirven para que los machos encuentren a las hembras que están en condiciones de madurez sexual, como señal de alarma, como señal de una fuente de alimentación o como señal de reconocimieno entre los individuos de una misma colonia, en el caso de las moscas la feromona se denomina químicamente: Z-9-tricoseno. La capacidad de atraer a las moscas de una feromona es aproximadamente 2 veces mayor que la de un atractante alimentario.
Estos atrayentes se pueden combinar con un insecticida de acción rápida o servir para atraer a las moscas hacia las trampas con pegamento o a recipientes donde quedan atrapadas.
Termonieblas: La termoniebla es una especie de aerosol producido por un un equipo termonebulizador de utilidad para grandes ambientes tales como galpones, fábricas, etc., y también para la eliminación de adultos en exteriores en parques, jardines, clubes, hipódromos, etc. Soluciona problemas solo de moscas adultas y no tiene poder residual.
Es un tratamiento excelente para la eliminación de moscas adultas como complemento de otras estrategias en las cuales se ha hecho modificación del medio, control de larvas en los sitios de multiplicación y donde, en interiores, se implementen estrategias de exclusión.
Educación
En general podemos decir que estamos acostumbrados a la presencia de moscas y somos tolerantes dentro de ciertos límites. Por el contrario, rechazamos de inmediato la sola idea de encontrarnos con una araña o con cucarachas en una vivienda. Esto es un problema de índole cultural que debe ser revertido con educación.
Las moscas tienen un potencial de contaminación mayor que el de las cucarachas ya que vuelan durante el día llevando microorganismos de un lugar a otro, de pronto están posadas y alimentánadose de inmundicias, y luego vuelan hasta posarse en vajilla, alimentos o en nuestra mismo cuerpo, dejando saliva, regurgitaciones, excrementos y, con ellos, cantidades de microbios contaminantes que pueden ser peligrosos para la salud, o productores de la degradación de sustancias alimenticias.
El manejo integrado de plagas debe incluir programas de difusión de la biología y comportamiento de las moscas a fin de dar conocimiento a su peligrosidad y generar la conciencia para tomar las desiciones necesarias para su control. Hay muchas acciones de control que pueden ser implementadas a nivel doméstico o municipal, el mejor ejemplo de esto es el buen manejo de los residuos domiciliarios y de los animales domésticos.
Estos programas deben estar organizados a nivel docente, comunitario, familiar, comercial e industrial, tanto en zonas rurales como urbanas, sin excluir actividad alguna, ya que en todos los lugares donde hay vida, las moscas podrán encontrar un sitio propicio para proliferar en abundancia. Debe tenerse siempre presente que las moscas son degradadoras de materia orgánica.
Por otra parte en el MIP intervienen técnicos, administrativos, inspectores municipales y operarios que deben recibir una capacitaicón orientada a sus funciones específicas. Así, un inspector bromatológico deberá realizar su trabajo estableciendo el grado de cumplimiento de las normas higiénico sanitarias correspondientes a la actividad de un determinado establecimiento señalando los puntos críticos donde existen o pueden existir problemas y actuando en consecuencia, pero no debe simplificar su trabajo realizando solamente el mero trámite administrativo de verificar un certificado emitido por alguna empresa de control de plagas. Un controlador de plagas, a su vez, deberá utilizar solo los productos y técnicas compatibles con las normas de calidad y con reglamentaciones vigentes

